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25/04/2016

No dormimos bien cuando nos separamos de nuestra cama

¿Realmente esto es debido a que no nos adaptamos a una  cama extraña? ¿O hay algo más? A pesar de que sensaciones diferentes a las que nos brinda nuestro equipo de descanso habitual, influyen a la hora de dormir bien, parece ser que existen otras causas.
No dormimos bien cuando nos separamos de nuestra cama

Damos una vuelta y otra en la cama, “este colchón es muy duro…” “echo de menos mi almohada”… La primera noche en un lugar lejos alejados de nuestro colchón Lo Monaco, suele ser una tortura para muchos de nosotros y es habitual pasar la noche en vela.

En primer lugar, este fenómeno de no descansar cuando cambiamos de entorno, es un viejo  conocido para la ciencia, estaríamos hablando del “efecto primera noche”. Un equipo de investigadores del Laboratorio para el Aprendizaje Cognitivo y Perceptual, de la Universidad de Brown (Providence, USA), han descubierto recientemente que este hecho no se produce por azar, sino que tiene un motivo fisiológico, siendo una cuestión adaptativa para las diferentes especies animales. Por ejemplo, para algunos tipos de pájaros y mamíferos marinos, este “dormir con un ojo abierto” cumpliría una función de protección, que serviría para reducir riesgos mientras se duerme.

Así uno de los  hemisferios cerebrales se mantendría despierto para vigilar. ¿Y en humanos? Los científicos de Brown, se preguntaron si este “efecto primera noche”, estaba íntimamente relacionado con lo observado en animales.

Para ello diseñaron un complejo experimento, donde analizaron con técnicas de neuroimagen y polisomnigrafía, diferentes cerebros humanos mientras dormían obteniendo resultados similares a los encontrados en animales. Así el hemisferio izquierdo del cerebro, presentaba una actividad superior a la del derecho, que podríamos resumir como si estuviera “en vigilancia” a diferencia del otro lado del cerebro, de hecho registraba un patrón de sueño más ligero y parecía estar más receptivo a estímulos auditivos.

Esta actividad dispar, solo pudo observarse durante la fase de sueño profundo (ondas delta, que fue la fase en la que se produjo el estudio), y no pudo saberse si durante otras fases de sueño el cerebro presenta el mismo patrón.

Según la Dra. Sasaki  que dirigió el estudio, (y aquí viene la parte más interesante) este “efecto primera noche” podría reducirse si cuando nos trasladamos a dormir a un lugar extraño nos llevamos nuestra propia almohada.

(Fuente) Tamaki et al., Night Watch in One Brain Hemisphere during Sleep Associated with the First-Night Effect in Humans, Current Biology (2016), http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2016.02.063

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