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02/08/2016

Dormir bien ayuda a nuestra memoria

En esta entrada queremos incidir en los diversos procedimientos mediante los cuales se ha estudiado esta relación (calidad del sueño y consolidación de la memoria) y algunos de los principales resultados obtenidos.
Dormir bien ayuda a nuestra memoria

Es de sobra conocida la influencia del sueño y la calidad del mismo sobre diversos procesos cognitivos como la atención, la percepción o la memoria. En este último caso, se ha demostrado que dormir bien o mal, va a afectar a la consolidación del conocimiento nuevo, va a dificultar recordar nuevos aprendizajes cercanos a los momentos en los que el sueño se ha visto afectado y a la recuperación de recuerdos de nuestra vida, aprendidos o sucedidos mucho tiempo antes. 

Estudios sobre la calidad del sueño y la memoria.

La privación del sueño y capacidad de memorizar

Una de las primeras formas de estudiar la influencia de la calidad del sueño sobre la capacidad de memorizar o de recuperar información fue mediante experimentos de privación del sueño. En este caso el procedimiento consiste en tomar a un grupo de personas sanas y sin alteraciones del sueño, y comprobar la capacidad que tienen para memorizar una lista de palabras, pares de palabras, imágenes, frases, textos… Tras establecer el número de elementos que podían aprender o recordar se les sometía a un tiempo (desde horas a varios días completos) en los que no podían dormir en absoluto. Tras este tiempo sin dormir se les volvía a evaluar, mediante el aprendizaje de elementos, si su capacidad para aprender (memorizar) se mantenía intacta o había empeorado notablemente. En este tipo de estudios se estableció que la falta de sueño influye en la capacidad para generar nuevos aprendizajes y para acceder a información previamente almacenada. Además, esta influencia es más evidente cuanto mayor es el tiempo en el que la persona ha sido privada del sueño.  

Las fases del sueño y la consolidación de nuevos recuerdos

Tras la aplicación de estudios de privación del sueño, en los que se demostró la influencia del mismo de forma inequívoca surgió una pregunta en los investigadores del sueño: ¿todas las fases del sueño afectan por igual a la capacidad de memoria y aprendizaje? Como se ha visto anteriormente en este blog, hay diversas fases del sueño (Fase 1, 2, 3, 4 y sueño paradójico o REM) que se diferencian entre sí por las ondas cerebrales que se registran, así como por diferencias en el tomo muscular, la respiración, los movimientos oculares… Así que el siguiente paso en el campo de la privación fue replicar los experimentos anteriores pero privando únicamente una o algunas de las fases del sueño. Mediante un polisomnograma se podía detectar la fase del sueño en el que estaba la persona. De esta forma, se podía despertar a cada sujeto cuando entrase en la fase del sueño que queríamos privar. Gracias a estos experimentos se estudió la influencia de cada una de las fases sobre la consolidación de nuevos recuerdos. Entre los resultados obtenidos destaca la influencia de la fase de sueño paradójico REM en los nuevos aprendizajes y sobre la memoria.

La actividad cerebral y la falta de sueño

Recientemente, estas metodologías se han ampliado, registrando la actividad cerebral de personas privadas de sueño mientras desempeñaban tareas de aprendizaje. De esta forma se podía comparar no solo el número de elementos recordados, si no también la activación que ello requería. En los estudios se observa que personas con privación de sueño tienen una activación cerebral mayor que cuando su sueño es normal. Es decir, requieren mayor esfuerzo mental para acceder a los recuerdos.

Efectos de la privación de sueño en animales

En el estudio de la privación de sueño sobre el rendimiento cognitivo y la memoria también se han empleado animales. El grupo de experimentos más comunes es mediante el uso de ratones. En este caso el procedimiento consiste en enseñar a los animales a recorrer un laberinto y comprobar el tiempo para resolverlo estando en privación de sueño. También se han realizado experimentos comprobando el tiempo medio en el que una rata tarda en aprender un laberinto estando privada de sueño o con un proceso de sueño normal. En todos los casos se ha evidenciado que el sueño es una parte importante del proceso de aprendizaje y memorización.

Trastornos del sueño y capacidad de memorización y aprendizaje

Por último se ha estudiado esta relación en personas que tienen algún tipo de trastorno del sueño, estableciendo si su capacidad de memorización y aprendizaje es menor que un grupo sano. Si bien en la mayoría de los resultados parece observarse esta relación entre algunos trastornos del sueño y la memoria, es más difícil extraer conclusiones que en los casos anteriores. El motivo es que no estamos comparando a estos sujetos con ellos mismos (antes de sufrir el trastorno) ya que, en la mayoría de los casos no se puede prever la ocurrencia del trastorno.

Hay otras formas en las que se ha estudiado esta relación pero los procedimientos científicos que se han presentado aquí son los más comunes en esta área. En la mayoría de ellos, como se ha visto, se ha encontrado que la relación entre el sueño y la calidad del mismo influye sobre la memoria y el aprendizaje.

Alejandro Guillén Riquelme, es Doctor en Psicología por la Universidad de Granada. En la actualidad es investigador en el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada. En este centro es responsable del Laboratorio del Sueño y Promoción de la Salud. Durante su formación ha realizado el Máster de Diseños de Investigación y Aplicaciones en Psicología y Salud, así como varios cursos sobre metodología, estadística e investigación. A lo largo de su carrera destaca el estudio de la evaluación de la ansiedad, siendo coautor de la adaptación española del STAI, el séptimo cuestionario más empleado en España. Ha participado en cinco proyectos de investigación y ha publicado 30 artículos (27 de los cuales en revistas indexadas en el Journal Citation Reports).

Lo-Monaco-Gualberto-BuelaGualberto Buela Casal. Catedrático de Psicología Clínica y director del Laboratorio de sueño del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC).

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