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18/02/2015

Fibromialgia y sueño

La fibromialgía es un síndrome de dolor crónico generalizado, que como cualquier síndrome, reúne un conjunto de síntomas que abarcan el dolor muscular intenso, la fatiga, sentir diferentes puntos de dolor a lo largo del cuerpo, malestar emocional  y trastornos de sueño.
Fibromialgia y sueño

Sus manifestaciones tienen un claro predominio sobre las mujeres y causan un gran deterioro en el estado de salud en general, además de tener un efecto muy negativo en la vida cotidiana de las personas que lo padecen.

Durante años  se ha venido observando en diferentes investigaciones, que el síndrome se presenta con mayor gravedad en pacientes que tienen alteraciones importantes a la hora de dormir. Se han llevado a cabo exploraciones, tanto objetivas (a través de electroencefalogramas, registros polisomnigráficos…etc.), como subjetivas (donde los pacientes referían la propia experiencia de sueño y la vigilia posterior), con evidencias que señalaban que efectivamente existía  un patrón de sueño diferente (menor presencia de ondas delta durante el sueño  y por lo tanto menor función reparadora), con consecuencias nefastas al día siguiente, ya que los síntomas se veían sensiblemente agravados. Por otro lado existen patologías de sueño que van a menudos asociadas a la fibromialgia, como son la apnea del sueño o el síndrome de la piernas inquietas, estas también contribuirían al empeoramiento de los síntomas.

Con todos estos datos, que determinan la significativa interrelación entre fibromialgia y sueño, las investigaciones que se llevan a cabo en la actualidad están intentando determinar el papel del sueño en este síndrome y su relación con los diferentes los síntomas. Una explicación  que se ha propuesto es que en las personas afectadas por fibromialgia, presentan una modificación en la manera en la que su organismo responde al estrés. El estrés puede provocar una hiperexcitación fisiológica, que altere a la hora de ir a dormir la arquitectura de la fase de ondas lentas, sería un patrón de sueño trastornado que dificulta su función reparadora. Esta disfunción, a su vez sensibiliza al sistema nocioceptivo (mecanismo que hace que el cerebro codifique los estímulos que nos provocan daño o dolor) y una pérdida de otros recursos psicológicos. Todo esto limitaría capacidad de acción del organismo ante el estrés, produciéndose así un bucle, una situación repetitiva con consecuencias  negativas.

Además existen alteraciones en los niveles de ciertas hormonas y neurotransmisores, implicadas en la calidad del sueño y asociados a síntomas de la fibromialgia, por lo que podría pensarse que subyace un origen genético.

Desde un punto de vista psicológico se ha demostrado que una mala calidad del sueño interacciona con el estado emocional, y a su vez el malestar anímico puede afectar a la calidad del sueño nocturno, aunque concretamente en el caso de la fibromialgia, se necesitarían más estudios empíricos de cómo afectan los problemas de sueño en el desempeño diario.

La evidente importancia de los trastornos del sueño en la cronificación y desarrollo de los diferente síntomas que acompañan a la fibromialgia hace necesario que las futuras investigaciones vayan encaminadas a avanzar en el abordaje terapéutico, sobre todo en como optimizar los efectos de la terapia psicológica y el ejercicio en la mejora del sueño, sin dejar atrás la farmacología y otras alternativas que puedan surgir en el curso de los trabajos y estudios.

(Fuente Prados G, Miró E. Fibromialgia y sueño: una revisión. Rev Neurol 2012; 54: 227-40. URL: http://www.neurologia.com/pdf/Web/5404/bh040227.pdf)

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