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02/09/2020

¿Por qué soñamos?

Durante una noche normal de sueño, todos soñamos varias veces; aunque hay personas que tienen una mayor dificultad para lograr recordar sus sueños, esto no quiere decir que no sueñen.
¿Por qué soñamos?

¿Por qué soñamos? Fisiológicamente la actividad onírica se produce por actividad neural aleatoria (habitualmente ocurre durante la fase de movimientos oculares rápidos, aunque puede darse en cualquier fase del sueño). Durante esta activación cerebral vemos y experimentamos imágenes y emociones, pero ¿por qué soñamos?

¿Qué función tiene soñar?

A lo largo de los años, ha habido diversas hipótesis tratando de explicar el motivo o la función de los sueños. Uno de los primeros planteamientos sobre esta pregunta fue formulado por Freud; el famoso creador del psicoanálisis, en su libro La interpretación de los sueños, se plantea que los sueños son una forma inconsciente de nuestro cerebro de liberar pulsiones o problemas que no puede resolver estando despierto, debido a las reglas sociales y la censura.

Hoy en día, siguiendo aproximaciones científicas, se parte de dos grandes hipótesis al respecto. La primera de ellas sería que los sueños funcionan como un proceso homeostático, es decir, un medio que nos permite “limpiar” el cerebro de los hechos ocurridos. Esto haría posible el tener un descanso mental y emocional para comenzar cada día frescos, una especie de reset nocturno. Para lograrlo el cerebro debe activarse y en este proceso es cuando se producen los sueños.

Soñar para aprender

Además, se cree que los sueños pueden servir fundamentalmente para consolidar la memoria y los aprendizajes. Durante el proceso de soñar se produce a nivel cerebral señales muy similares a las que se producen al vivir situaciones reales, habiendo un procesamiento cognitivo de manejo de recuerdos y establecimiento o fijación de nuevos recuerdos, habilidades motoras así como una activación emocional. Todo ello puede ser prueba de que el sueño tiene como función principal establecer y fijar los aprendizajes de cada día. Además de ello, se ha observado que en procesos de privación de sueño las personas tienen dificultades para aprender, dificultándose los nuevos recuerdos, lo que sería una prueba de esta teoría. Cabe decir que esta hipótesis no excluye la de los sueños como proceso homeostático. Por último, es necesario comprender que en ningún caso se ha demostrado científicamente que el soñar tenga una función adaptativa clara, esperemos que con el tiempo la ciencia alcance a responder la pregunta de para qué sirve soñar de forma inequívoca.

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