Logo-LoMonaco-Cabecera
17/08/2018

¿Qué pasa mientras dormimos? La ciencia del sueño

Nuestra sociedad ha convertido la privación del sueño en un estilo de vida, y esto resulta una gran contradicción ya que ahora más estamos preocupados en cómo descansamos y cómo mantenernos saludables.
¿Qué pasa mientras dormimos? La ciencia del sueño

¿Qué hay detrás de dormir?

Cuando estamos dormidos, nuestro cerebro se altera profundamente privándonos de la principal función que nos ofrece: la conciencia. Nuestro cuerpo se paraliza, a excepción de los ojos que se mueven rápidamente detrás de los párpados cerrados como si estuvieran viendo, además los pequeños músculos del oído medio se mueven como si oyeran ¿qué perciben nuestros sentidos mientras dormimos?

Aristóteles ya se interesó por lo que ocurría en nuestro cerebro mientras dormíamos con sus breves tratados “De somno et vigilia”, “De insomnhis” y “De divinatione per somnum”, desde una perspectiva filosófica pero no fue hasta el siglo 20 cuando pudimos conocer el mundo de los sueños desde la evidencia científica. En 1924 el psiquiatra alemán Hans Berger inventó el electroencefalograma, que registra la actividad eléctrica en el cerebro y a partir de ahí el estudio del sueño fue imparable.

Tal es la envergadura de los avances en la investigación y su importancia que el Premio Nobel de Medicina 2017 fue otorgado a Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por el descubrimiento de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano.

Los ciclos circadianos tienen la clave

El patrón de sueño-vigilia es una de las características centrales de la biología de los mamíferos: una adaptación a la vida en un planeta girando, con su interminable rueda de día y de noche.

Sin embargo, el desequilibrio entre el estilo de vida y los ciclos de luz natural se ha convertido en una epidemia. “Parece como si estuviéramos viviendo una prueba de las consecuencias negativas de la privación del sueño”, dice Robert Stickgold, director del Centro para el Sueño y la Cognición de la Facultad de Medicina de Harvard.  Hoy se duerme menos de siete horas por noche, unas dos horas menos que hace un siglo; ¿a qué se debe esta pérdida progresiva de horas de sueño? Principalmente a la proliferación de luces eléctricas, seguidas de televisores, ordenadores y smartphones. En nuestra sociedad inquieta e iluminada, a menudo pensamos en el sueño como un adversario, un estado que nos priva de la productividad y el ocio, tanto que una noche de sueño es tan extraña en nuestros días como una carta escrita a mano.

Primeras etapas del sueño

Tu sueño cada noche: una serie de cinco capítulos

Gracias a los avances en los estudios polisomnográficos se ha podido identificar que cada noche hacemos un ciclo de cuatro o cinco veces a lo largo de varias etapas de sueño, cada una con distintas cualidades y propósitos: un descenso surreal hacia un mundo paralelo.

Etapas del sueño 1-2

Cuando empezamos a quedarnos dormidos, nuestro cerebro se encuentra a pleno rendimiento e inicia su proceso de edición, decidiendo qué recuerdos conservar y cuáles desechar.

La transición de la vigilia al sueño es a un ritmo trepidante, así, apagamos las luces, nos metemos en la cama y cerramos los ojos. La glándula pineal controlada por los ciclos de luz-oscuridad y situada en la base de nuestro cerebro empieza a bombear melatonina, lo que indica la ausencia de luz y que ha llegado la noche ¡hora de dormir!

El cerebro se repliega entonces, lejos del caos de la vida de vigilia y al mismo tiempo, nuestros receptores sensoriales reciben los estímulos de manera atenuada, pronto estamos dormidos.

Esta etapa 1, es una fase de sueño ligero, que dura apenas cinco minutos, tras ella el cerebro sigue profundizando. Empiezan los llamados husos del sueño, que indican que hemos ingresado a la etapa 2.

Nuestros cerebros no son menos activos cuando dormimos, como se pensaba, son activos solo que de manera diferente. Los husos, parecen estimular la corteza cerebral de tal manera que ayudan a la incorporación de nuevos recuerdos a la memoria a largo plazo.  En los laboratorios del sueño, cuando las personas han aprendido nuevas tareas, la frecuencia del huso aumenta esa noche. Además, cuantos más husos hayan tenido en esta fase 2 del sueño mejor será el desempeño de la tarea al día siguiente. La fortaleza de los husos nocturnos, según han sugerido algunos expertos, incluso podría ser un predictor de inteligencia general. Dormir facilita las conexiones que es posible que nunca se hubieran dado de manera consciente ¿o no ves un problema más claro tras una noche de buen sueño?

El cerebro en vigilia recolecta información, mientras que el cerebro dormido consolida lo recolectado, sería una especie de paso de “grabar” a “editar”.  El sueño refuerza nuestra memoria tan poderosamente, no solo en la etapa 2, donde pasamos la mitad del tiempo cuando estamos durmiendo, sino durante toda la película que supone el sueño nocturno. La etapa 2 puede durar hasta 50 minutos durante el primer ciclo de sueño de 90 minutos de la noche. Cuando aparecen los husos, nuestra frecuencia cardíaca disminuye, la temperatura baja y cualquier conciencia del entorno externo desaparece. Comenzamos la inmersión a las etapas 3 y 4, las etapas de sueño profundo.

Etapas 3-4

Entramos en un sueño profundo, parecido al coma, que es tan esencial para nuestro cerebro como la comida para nuestro cuerpo, es el momento de la limpieza fisiológica. Todos los animales, sin excepción, exhiben al menos una forma primitiva de sueño, definido como un comportamiento marcado por una capacidad de respuesta disminuida y movilidad reducida que se altera fácilmente.

Esto implica que el sueño es antiguo y que su función original y universal no consiste en organizar recuerdos o promover el aprendizaje, sino más bien en la preservación de la vida misma. “Estar despierto es exigente”, dice Thomas Scammell, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de Harvard. “Tienes que salir y superar a todos los demás organismos para sobrevivir, y las consecuencias son que necesitas un período de descanso para ayudar a las células a recuperarse”.

Para los humanos, esto ocurre principalmente durante la fase de sueño profundo (estadios 3 y 4), caracterizada por grandes ondas delta. En el estadio 3 del sueño, las ondas delta están presentes menos de la mitad del tiempo, sin embargo, en el estadio 4, más de la mitad. En esta fase de sueño profundo, se produce casi exclusivamente la hormona del crecimiento, necesaria para mantener los huesos y los músculos.

Ahora la actividad mental es mínima: las ondas de la etapa 4 son similares a las producidas por pacientes en coma:  “Estamos hablando de un nivel de desactivación cerebral que es realmente bastante intenso”, dice Michael Perlis, director del programa Behavioral Sleep Medicine de la Universidad de Pensilvania. “La etapa 4 del sueño no está muy lejos del coma o la muerte cerebral, si bien es recuperativo y reparador”.

Últimas etapas del sueño

Fase de sueño REM

El sueño es lo más parecido a un estado salvaje de psicosis, volamos, caemos y damos rienda suelta a nuestros más ocultos deseos y anhelos. La olla a presión que es nuestro cerebro, se libera poco a poco cada noche gracias a nuestros sueños. El sueño de movimientos oculares rápidos (MOR, o REM en inglés), se descubrió en 1953, más de 15 años después de que las etapas 1 a 4 hubiesen sido ya descritas, por Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman en la Universidad de Chicago.

Antes de eso, debido a su patrón poco destacable en los primeros EEG, este período solía considerarse como una forma variante de la etapa 1 y no particularmente significativo. Pero una vez que se documentó este particular movimiento de ojos y la congestión de los órganos sexuales que lo acompaña, y se entendió que prácticamente toda la actividad onírica tiene lugar en esta fase, la ciencia del sueño se puso patas arriba.

Desde los antiguos griegos hasta Sigmund Freud, pasando por oráculos y adivinos, los sueños siempre han sido una fuente de encanto y misterio, interpretados como mensajes de los dioses o de nuestro inconsciente más oculto.

Hoy en día, los expertos en sueño creen que son el resultado de la activación caótica de las neuronas y, aunque estén impregnados de un fuerte componente emocional, carecen de significado como tal. Parece ser que cuando despertamos es el cerebro consciente el que teje una tela de restos de sensaciones, imágenes y retazos.

Otros científicos del sueño están en total desacuerdo. “El contenido de los sueños”, dice Stickgold de Harvard, “es parte de un mecanismo evolucionado para observar la gran importancia de los nuevos recuerdos y cómo podrían ser útiles en el futuro”.El sueño REM está regido por el sistema límbico, una región del cerebro profundo, una jungla indómita dentro de la mente, donde surgen algunos de nuestros instintos más salvajes y básicos.  Freud tenía razón aquí, el sistema límbico es el hogar de nuestro impulso sexual, la agresión y el miedo, aunque también nos permite sentir euforia, alegría y amor.

 

¿Por qué no recordamos nuestros sueños?

La falta de recuerdos de los sueños es en realidad una indicación de un durmiente saludable. La acción en el sueño tiene un lugar demasiado profundo en el cerebro para registrarse, además la producción de dos sustancias químicas específicas, serotonina y norepinefrina, está completamente anulada, ambos son neurotransmisores esenciales, que permiten que las células cerebrales se comuniquen, y sin ellas, nuestra capacidad de aprender y recordar se ve gravemente afectada: estamos en un estado de conciencia alterado químicamente.

Pero no es un estado de coma, nuestro cerebro durante el sueño REM está completamente activo, consumiendo tanta energía como cuando estamos despiertos.

Despertar al mundo tras el sueño

El final de una sesión REM, como el final de la etapa 4, generalmente se marca con un breve despertar, si descansamos naturalmente, esto quiere decir sin despertador o algún elemento externo que nos despierte, terminaremos la noche con un sueño.  Aunque la cantidad de tiempo que hemos estado dormidos ayuda a determinar el momento óptimo para despertar, la luz del día tiene propiedades de alerta inmediatas,  la luz se filtra a través de nuestros párpados y llega a nuestras retinas, enviando una señal a una región del llamada núcleo supraquiasmático. Este es el momento, para muchos de nosotros, de que nuestro último sueño se disuelva, abrimos nuestros ojos y volvemos a nuestra vida real.

Algunos teóricos del sueño postulan que el sueño REM es cuando somos más inteligentes, perspicaces, creativos y libres. “El sueño REM puede ser lo que nos hace más humanos, tanto por lo que hace para el cerebro y el cuerpo, como por la experiencia pura de ello”, dice Michael Perlis. Tal vez, entonces, hemos estado haciéndonos la pregunta incorrecta sobre el sueño, desde Aristóteles.

La verdadera maravilla no es por qué dormimos, con una alternativa tan increíble disponible, ¿nos molestamos en mantenernos despiertos? Y la respuesta podría ser que tenemos que prestar atención a los principios básicos de la vida: comer, aparearse y luchar, solo para asegurarnos de que el cuerpo esté completamente preparado para dormir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.