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30/10/2017

Métodos objetivos para medir el sueño: la actigrafía

En otras ocasiones hemos comentado que existen distintos métodos objetivos y subjetivos para evaluar la calidad del sueño. Entre los métodos objetivos, se ha explicado en qué consiste realmente la polisomnografía y el test de mantenimiento de la vigilia.
Métodos objetivos para medir el sueño: la actigrafía

Hay otra forma de evaluar el sueño de forma objetiva que no se había descrito en este blog hasta ahora: esta es la actigrafía.

¿Qué y para qué sirve la actigrafía?

La actigrafía es un aparato indoloro muy parecido a un reloj, que se puede colocar en la muñeca o en el tobillo y que sirve para detectar la actividad motora o movimiento del cuerpo. A través de esta detección del movimiento, este “reloj” distingue entre la vigilia o el tiempo en que estamos despiertos (movimientos frecuentes), y el tiempo de sueño (movimientos poco frecuentes o nulos). De esta forma, nos permite conocer el tiempo que tardamos en quedarnos dormidos, la cantidad de horas que pasamos realmente durmiendo, el número de veces que nos despertamos durante la noche, etc.

Diferencias entre actigrafía y polisomnografía

En resumen, la actigrafía nos proporciona algunos de los datos sobre nuestro sueño que también nos proporciona la polisomnografía. Pero, entonces, ¿son iguales ambas pruebas? No, lo único que tienen en común son algunos de los datos que permiten obtener y la objetividad de estos. En realidad, la polisomnografía, nos permite conocer más datos sobre el sueño, como la cantidad de tiempo que pasamos en cada una de las fases del sueño, algo que la otra medida no permite. Sin embargo, la actigrafía ofrece también otras ventajas.

¿Qué ventajas tiene?

Una ventaja muy importante de este metodo de medición objetivo frente a la polisomnografía es su precio, siendo el de la actigrafía mucho más asequible. Lo que facilita que, mientras que por medio de la polisomnografía se opte la mayoría de las veces por evaluar a las personas durante una sola noche, con la actigrafía se puedan evaluar durante varios días sin que suponga una incomodidad notable para la persona. En concreto, lo normal es que las personas lleven el reloj durante mínimo una semana. Por tanto, aunque los datos que proporciona la polisomnografía son más precisos, la ventaja que proporciona la actigrafía es el realizar una evaluación más continua es importante para poder descartar con más seguridad ciertos trastornos del sueño que pueden no observarse en una sola noche.

Otras de las ventajas a destacar de la actigrafía es su comodidad para la persona cuyo sueño es evaluado, al ser el aparato de la actigrafía mucho más pequeño y fácil de llevar, aun cuando este aparato se pueda usar simultáneamente con otros para obtener más información sobre los movimientos y el sueño. De hecho, la colocación del aparato actigráfico es tan fácil que la misma persona se lo puede colocar, sin ser necesaria la intervención de un especialista, al contrario que cuando se realiza una polisomnografía.

¿Puede utilizarla cualquier persona?

Sí, la actigrafía es una técnica que se puede utilizar para evaluar el sueño en personas de todas las edades, para lo que existen bandas o “correas” para el reloj de distintos tamaños, etc. Sin embargo, para interpretar los datos que proporciona es necesaria, al igual que sucede con la polisomnografía, la asistencia de un especialista entrenado para ello.

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