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13/03/2017

El origen de los atrapasueños

¿Quién no ha tenido alguna vez un atrapasueños en su dormitorio?  Un exótico adorno, compuesto por  un círculo con un entramado de hilos, abalorios y plumas cuyo uso está muy extendido hoy día, como objeto decorativo. Su apariencia, evoca ritos ancestrales, lugares lejanos… Y cuando escuchamos su nombre, no podemos evitar que nuestra imaginación vuele.
El origen de los atrapasueños

¿Sabemos el origen de los atrapasueños? ¿De dónde proviene este curioso objeto? Según parece, los atrapasueños eran utilizados por los amerindios para protegerse de las pesadillas y malos sueños.

¿Sabemos realmente la procedencia del atrapasueños?

El origen de los atrapasueños hunde sus raíces en la cultura de los nativos de América del Norte y ha llegado a nuestros días como una forma de proyectar la identidad cultural y promover la unidad entre estos pueblos tribales. Así, desde la década de los 70, los atrapasueños, se han comercializado masivamente como recuerdo y objeto decorativo por todo el mundo.

Pero para la tribu de los Ojibwe, de donde es realmente originario el “cazador de sueños”  sin embargo, son mucho más que un souvenir  y este sigue formando parte de un sistema de creencias basadas en las fuerzas de la naturaleza y en el significado mágico de los sueños.

La abuela y la araña: la primera leyenda sobre los atrapasueños

El origen de los atrapasueños se remonta a una de las leyendas primitivas del pueblo Ojibwe. Según esta leyenda, una abuela impide que su nieto mate una araña que ha tejido una tela sobre su cama, porque la vida está por encima de todo. La araña le agradece a la anciana su buena acción y el haberla protegido, entonces decide devolverle el favor hilando una tela mágica entre la luna y ella.

Este extraordinario tejido, filtraría los sueños buenos y malos, que viajan cada noche por aire. La araña le asegura a la abuela que los buenos sueños pasarán fácilmente por la tela, sin embargo,   los malos sueños quedaran atrapados y por la mañana se derretirán bajo el sol, no perturbándola nunca.

Su fabricación  es una práctica que ha permanecido inalterable durante siglos, ya que parece que las abuelas Ojibwe, para seguir la leyenda, siguen tejiendo los atrapasueños a mano para colgarlos en la cuna de sus nietos.

Materiales usados en la elaboración de los cazadores de sueño

Los atrapasueños originales se hacen a partir de una rama de sauce, atravesada en un aro, simbolizando la fuerza y unidad, en el cual se entrelaza un hilo. La parte inferior del aro solía decorarse con objetos cotidianos como puntas de flecha, conchas, hebras de cuero, o  trozos de cerámica. Además, se coloca una piedra semipreciosa en el centro y diversas plumas colgantes de dicho aro, cuya función es la de dirigir los sueños a la cama. Se dice que si notamos una sola pluma oscilar durante la noche, significa que el atrapasueños está cumpliendo su función protectora.

Al estar los cazasueños fabricados con materiales naturales, estos inevitablemente se van deteriorando con el paso del tiempo. Sin embargo los Ojibwe creen que cuando el atrapasueños se rompe, es porque está destinado a hacerlo, ya que su dueño ha pasado una etapa significativa de maduración. Es en este momento, cuando un ser querido debe  regalar otro atrapasueños, continuando el ciclo, permaneciendo el sueño siempre intacto y alejando las temidas pesadillas.

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