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14/02/2017

El amor y el sueño

El amor y el sueño están íntimamente relacionados, y ya desde la antigüedad se pensaba que el enamoramiento profundo era una enfermedad, porque hacía padecer a los que lo sufrían pérdida de apetito, angustia profunda y lo peor de todo, graves episodios de insomnio. En los tiempos que corren, la historia no ha cambiado mucho: estamos enamorados incluso cuando soñamos y no podemos dejar de dar vueltas en la cama mientras pensamos en nuestro amor.
El amor y el sueño

El amor quita el sueño

Estar enamorado provoca sensaciones contradictorias: éxtasis, desesperación, falta de atención o atender a nimiedades…  Tanto si te quieren bien, como si sufres desamor, hay una tendencia a rumiar ideas, lo que no resulta nada adecuado a la hora de ir a la cama a dormir. Este delirio, esta obsesión, puede llegar a restar horas a tu sueño.

Si hablamos de la química del amor, existe un neurotransmisor que se libera ante diferentes situaciones, y una de ellas es cuando nos enamoramos, la norepinefrina. La norepirefrina (la culpable de que no puedas quitarte de la cabeza su olor) es también especialmente importante para controlar los patrones de sueño, y en altas concentraciones provoca insomnio.

¿Sueñas con tu amor?

Los sueños reflejan nuestros anhelos y deseos, miedo, inquietudes, vivencias diarias… Por lo que soñar con la persona amada no es nada extraño y significa felicidad y denota un estado de enamoramiento puro (no puedes quitarte a tu amor  de la cabeza ni mientras duermes). También puede significar todo lo contrario, el estar solo y querer estar desesperadamente con la persona amada.

Dormir después de hacer el amor

Hacer el amor, es un potente somnífero, aunque parece hacer más efecto en los hombres. Según el profesor Juan Carlos Sierra,  titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, mientras que ellos después del orgasmo suelen experimentar somnolencia, pudiendo llegar a quedarse dormidos, las mujeres no experimentan esta sensación sino más bien todo lo contrario: tienen la necesidad de comunicación o afecto, o de continuar con la actividad sexual. La explicación estaría en que el hombre después de un orgasmo, entra en una fase refractaria, caracterizada por la saciedad sexual. La somnolencia, es consecuencia de procesos que se producen a nivel cerebral y de la descarga de dos hormonas facilitadoras del sueño: la oxitocina y la serotonina. Por su parte, la liberación de otra hormona, la prolactina durante el orgasmo, nos hace sentirnos más saciados lo que también facilita el sueño. Estos fenómenos biológicos hacen que un porcentaje elevado de hombres se duerman profundamente después de tener sexo.

El amor hace tus sueños realidad

Estar enamorado hace que tengamos una actitud positiva ante la vida, lo que hará más fácil que luchemos por conseguir con determinación nuestras metas y objetivos.

Cuál es la mejor postura para dormir en pareja

¿”La cucharita” o tu cabeza apoyada en su pecho? Si te somos sinceros, es que a la hora de dormir, lo ideal es que “corra el aire”. Es perfecto y cómodo para dormir cada uno tenga su espacio, y que el colchón en el que duermes tenga independencia de lechos, esto es que no haya transferencia de movimientos (que cuando tu pareja se mueva, no parezca que haya un terremoto en la cama).

Después de esto… ¡Os deseamos dulces sueños, enamorados!

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