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08/08/2016

Consejos para comprar una almohada

Como todos los productos que sometemos a un uso diario, y al nivel al que se usa una almohada, esta tiene una vida útil limitada, o dicho con otras palabras: una almohada, no es para toda la vida.
Consejos para comprar una almohada

A la hora de comprar una almohada, debemos asegurarnos de que nuestra fiel compañera de descanso nos aporte un sueño saludable, nuestro cuerpo nos lo agradecerá. La almohada es una parte imprescindible de nuestra cama, y lo es tanto que, en numerosas ocasiones nos cuesta dormir bien si no tenemos nuestra almohada con nosotros.

Cuidados diarios de la almohada

Para conservarla (en cuanto a higiene), podemos contar con un cubrealmohada que se adapte perfectamente a ella. Así, evitamos que se ensucien o cojan polvo. Existen diferentes modelos de cubrealmohada, que podemos elegir según nuestras necesidades, así puedes consultar en el catálogo de productos de Grupo Lo Monaco, los modelos con los que contamos.

Además debemos lavar la funda y el cubre frecuentemente, ventilarlas y sacudirlas. Estas prácticas ayudan al mantenimiento de las almohadas, por lo que sería recomendable llevarlas a cabo.

Cuando comprar una almohada nueva

Algunos signos que nos pueden indicar que debemos cambiar la almohada, estos pueden ser:

  • Aparición de manchas de sudor o malos olores.
  • Deformaciones en la superficie de la almohada.
  • Si notamos que la almohada ya no tiene la misma firmeza, consistencia o altura.
  • Si cambiamos el colchón, asegurarnos de que nuestra almohada se adapta correctamente a las condiciones de este nuevo colchón.
  • De forma general, la vida útil de una almohada ronda los 5 años.

A la hora de elegir almohada

A la hora de elegir una almohada, debemos fijarnos en varios aspectos como, por ejemplo, el material del que está hecha. Puede ser látex, viscoelástica o fibras: el látex y la viscoelástica son materiales más adecuados que las fibras, ya que estos impiden la acumulación de sustancias como polvo o ácaros. Además,  a ser posible,  la almohada debe estar fabricada en el mismo material que nuestro colchón.

Otro factor a tener cuenta es el grosor de esta,  ya que  para las personas que duermen de lado este debe ser igual a la distancia que va del cuello al hombro. Para las personas que duermen boca arriba, se debe evitar que el arco cervical quede demasiado pronunciado, por lo que no debemos permitir que el grosor de nuestra almohada haga que el cuello se curve hacia delante o hacia atrás.

Si dormimos en pareja debemos centrarnos en la función de la almohada y no en la estética de la cama. Si nuestros gustos y necesidades son similares podemos utilizar una sola almohada, en la medida de matrimonio, pero si no, lo mejor para dormir bien es utilizar almohadas separadas.

Almohadas especiales

Cabe destacar, que a parte de los gustos personales de cada uno, la salud es lo más importante por lo que en algunas ocasiones se requieren almohadas especiales. De este modo, surgen las almohadas cervicales, las cuales cuentan con una ligera hendidura central y pequeñas elevaciones laterales que nos ayudan a colocar el cuello en una correcta posición. Además, cuenta con una forma anatómica que está especialmente indicada para personas con:

  • Problemas respiratorios durante el sueño: dificultades en el paso del aire por una colocación mala del cuello que nos hacen agravar problemas de apnea o ronquidos ya existentes.
  • Después de un accidente: los expertos recomiendan la utilización de este tipo de almohadas tras accidentes, ya que el cuello es una zona que sufre mucho con estas situaciones.
  • Necesidades de descanso especiales: si ninguna almohada se adapta a tus necesidades, lo más recomendable es utilizar las almohadas cervicales.

 

Otro tipo de almohadas especiales son las llamadas almohadas corporales,  aunque más que una almohada especial, sería un uso especial que se le da a una almohada de largos superiores a 120 cm. Las llamadas body pillows en los países anglosajones. Se usan colocándolas entre las piernas y a lo largo de todo el cuerpo, cuando se duerme en posición fetal, resultando una opción ideal para descansar en determinadas circunstancias, por ejemplo, durante el embarazo.

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