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29/03/2016

El dolor de espalda ¿Cómo evitarlo?

Las posturas inadecuadas pueden dañar a tu espalda. El ritmo de la vida moderna nos obliga, en muchos casos, a una sobrecarga excesiva de trabajo y a adquirir posturas hiperforzadas en el mismo. Pero fuera del trabajo, también realizamos movimientos que, sin apenas percatarnos, fomentan la aparición lenta y paulatina de dolor en nuestra espalda.
El dolor de espalda ¿Cómo evitarlo?

Adoptar posturas inadecuadas puede dañar tu espalda

La adopción de posturas inadecuadas y la realización de esfuerzos bruscos son las causas más habituales de estos achaques. Si bien no son las únicas. Darse cuenta a tiempo del dolor de espalda y poner remedio está en nuestras manos. Siguiendo unas sencillas pautas de higiene postural podemos evitar la aparición de patologías de la espalda o retrasar y paralizar sus secuelas cuando ya se han dado.

¿Todos los dolores de espalda son iguales?

 

Los problemas de espalda son sensaciones desagradables que merman nuestra actividad hasta el punto de llegar a paralizarnos. Estudios recientes indican que el 48 por ciento de los españoles sufre dolores de espalda y de ellos uno de cada 4 de forma habitual.La espalda es el tronco central, el ecuador de nuestro cuerpo, la parte que une cabeza y cerebro y las órdenes que éste da a las extremidades u órganos generadores del movimiento. Es el punto de apoyo fundamental del cuerpo, en el que se localiza gran cantidad de estructuras óseas, musculares y nerviosas. La alteración de cualquiera de estos órganos puede ser responsable de una de las molestias más frecuentes en la población.

La realización de posturas o movimientos inoportunos, por lo general de manera inadvertida, son los motivos más habituales de que muchas personas, en un momento u otro de su existencia, hayan sufrido dolor de espalda. Es por eso que se deben seguir una serie de pautas de higiene postural o del descanso con el fin de paliar el malestar propio de una enfermedad o dolencia puntual de esta parte tan importante de nuestro cuerpo.

El dolor de espalda no es siempre de la misma naturaleza, porque puede proceder de los huesos que forman la columna vertebral, de los músculos que la cubren o puede iniciarse en las articulaciones que hay entre las vértebras. Hay patologías originadas por una afección de la columna vertebral pero también otras que pueden provenir de una enfermedad de algún órgano del tórax o del abdomen. Son sumamente frecuentes y afectan a dos regiones específicas: el raquis dorsal o parte posterior de la caja torácica y el raquis lumbar o parte baja de la misma (detrás de las vísceras abdominales). Algunas de estas alteraciones tienen un origen congénito, adquirido, inflamatorio, traumático, infeccioso, digestivo, endocrino, tumoral o nervioso.

¿Cuáles son los problemas más comunes de la espalda?

 

A pesar de que dichas dolencias estén extendidas entre la población, no cabe trivializar la cotidianidad de su visión. No en vano, entre otras secuelas puede afectar a la actividad diaria y al rendimiento laboral. Además puede provocar depresión, trastornos de ansiedad y fatiga.

La mayor parte de las patologías relacionadas con la espalda y sus dolencias se registran en la parte baja de la espalda (raquis lumbar), como la hernia discal o la lumbalgia, llegando a irradiar su dolor a otras partes cercanas, es el caso de la ciática. Y no siempre el dolor se presenta de forma inevitable desde el principio, como la artrosis que es indolora durante mucho tiempo.

En cuanto a la edad en que pueden aparecer los primeros síntomas de un problema de espalda, varía mucho dependiendo de diversos factores (hábitos, predisposición genética), como ya se ha comentado, si bien se estima que entre los 30 y 40 años puede diagnosticarse.

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Entre otras múltiples enfermedades:

 

  • La artrosis es más frecuente a partir de los 40 y está originada principalmente por el levantamiento de cargas pesadas y las malas posturas. Afecta a las articulaciones que se encuentran detrás de las vértebras y se evidencia por la adquisición de una postura arqueada y la dificultad en la marcha.
  • La artrosis puede acarrear ciática, una patología muy extendida, sobre todo a partir de los 30 años, y que conlleva hormigueos y dolor en nalgas, muslos, piernas y pies. Está relacionada con el envejecimiento de la columna y puede derivar en una hernia discal.
  • Comparte la hernia discal con la artrosis la sensación de un dolor intermitente derivado de un esfuerzo. La hernia surge del desgaste del disco intervertebral o núcleo gelatinoso que se haya entre las vértebras.
  • Otro tipo de dolor más prolongado o repetitivo es el ocasionado por la lumbalgia. Al igual que los casos anteriores, surge al realizar actos que impliquen esfuerzo. La lumbalgia proviene de la deshidratación, envejecimiento y adelgazamiento de los discos intervertebrales.
  • Del mismo modo, genera dolor agudo la osteoporosis. Es la desaparición del tejido óseo en que se fija el calcio. El hueso se descalcifica y se vuelve frágil sin apenas doler hasta que se fisura o fractura. Entre las causas de esta patología, está demostrado que puede derivarse de enfermedades endocrinas (tiroides, hipófisis), tratamientos con cortisona, enfermedades genéticas y en mujeres a partir de la menopausia.

¿Cómo se puede prevenir el dolor de espalda?

 

Gran parte de las lesiones de espalda son causadas por la realización constante de posturas incorrectas y el mal levantamiento y transporte de cargas, tanto en el trabajo como en las actividades de la vida diaria. Los problemas de la espalda se pueden prevenir, en la mayoría de los casos, aplicando diariamente unas normas generales de higiene postural tanto durante la jornada laboral como en el descanso y en las actividades recreativas y deportivas.

Entre otras normas, la adopción de posturas correctas y la realización de ejercicios de forma regular para fortalecer la espalda y evitar la aparición de dolores y lesiones, son algunas de las más importantes. Proteger la espalda, cambiar hábitos o movimientos que puedan generar dolor, dormir en un colchón de dureza intermedia, ni duro ni blando, de muelles sólidos o de látex y apoyado sobre una base firme, usar una almohada mediana debajo de la cabeza y dormir boca arriba o adoptando una posición fetal son otras de las pautas que se unen a las ya mencionadas.

Consejos importantes para evitar problemas de la espalda

 

  • Sentarse manteniendo la espalda recta en una silla que tenga el respaldo recto y firme, y con los pies apoyados en el suelo o en un reposapiés.
  • Al estar de pie, conservar la espalda recta, las manos por delante del cuerpo y apoyar un pie por del otro.
  • Caminar, manteniendo el tronco recto, la mirada al frente y acompañar con movimientos suaves de cadera y brazos, desplazando primero el tronco y después el cuerpo.
  • Cuando recoja un objeto, doble las piernas conservando las espalda recta y el abdomen hundido. Deben ser las piernas, más que la espalda, las que hagan el esfuerzo. Para transportar la carga, manténgala más debajo de su cintura y contra usted.
  • Nunca levante objetos muy pesados o voluminosos que no pueda agarrar con facilidad, emplee una ayuda mecánica o pida ayuda. Esté seguro que puede mirar por encima o por un lado de la carga. Nunca gire la cintura mientras sostiene una carga muy pesada.
  • Cuando un objeto esté por encima de su cabeza, utilice una escalera para alcanzarlo, un banquillo o escalera firme, que no generen riesgo de caídas. Pida ayuda cuando el objeto sea pesado o voluminoso.
  • Al subir escaleras, hágalo despacio, manteniendo la espalda ligeramente inclinada hacia adelante.
  • Cuando se vista, sea prudente al flexionar el tronco hacia delante. Si es necesario, utilice una silla.
  • Al dormir, duerma de lado con las piernas encogidas o mirando hacia arriba. No use colchones muy duros ni muy blandos. La almohada debe tener una altura adecuada para mantener el cuello recto.
  • Cuando se levante de la cama, gire sin doblarse para ponerse de costado. Doble las piernas y ponga los pies en el suelo, enderécese apoyando la mano.

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¿Cuáles son los tratamientos más beneficiosos?

 

Las acciones terapéuticas más habituales para corregir los dolores de espalda son las médicas, seguidas por un cambio de hábitos y mejoras en el descanso, la cirugía y la medicina alternativa. El reposo en cama y la administración de analgésicos es el tratamiento habitual en pacientes con enfermedades crónicas como las indicadas. Pero dependerá de la patología que se atienda el establecer el más idóneo.

Se recomienda no repetir el movimiento que cause el dolor, llegando a plantear seriamente al paciente la supresión del gesto en concreto. El calor es fundamental en casos como la hernia discal y la ejercitar de los miembros dañados sin llegar a sentir dolor. De cualquier modo, todo tratamiento debe ser llevado a cabo bajo supervisión médica para establecer el método a seguir.

Fuera del ámbito médico, hay diversas tendencias de la medicina alternativa que plantean la utilización de la acupuntura, homeopatía, oligoterapia o naturoterapia, como otros remedios a tener en cuenta.

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