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10/03/2016

Ejercicio físico, fundamental para una vida saludable

La actividad física tiene un efecto protector contra diversas enfermedades. Este hecho ha sido comprobado en numerosos estudios. Sin embargo, no estaba claro si las personas que empiezan a practicar ejercicio a edades avanzadas mejoran su esperanza de vida.
Ejercicio físico, fundamental para una vida saludable

Nunca es tarde para hacer ejercicio

El deporte reduce el riesgo de padecer enfermedades

De hecho, se ha determinado que las mujeres que habían sido sedentarias hasta el momento de la investigación y que comenzaron un programa de ejercicios a partir de esa edad, disminuyeron nada menos que en un 48% el riesgo de muerte por cualquier causa respecto a las que se mantuvieron inactivas. En concreto, el riesgo de enfermedad cardiaca disminuyó un 36% y el de cáncer un 51%. Con estos datos tan alentadores, ya sabe: ¡nunca es tarde para empezar a moverse!

A continuación, os explicamos algunas prácticas como es el caso del yoga, que nos ayudan a mantener tanto nuestro cuerpo como nuestra mente “en forma”. Además, hacemos especial hincapié en la importancia de hacer ejercicio si se sufre de determinadas enfermedades como es la diabetes. Por último, incidimos sobre las bondades de determinadas actividades físicas, muy recomendadas para las personas que se encuentran en una edad avanzada para prevenir enfermedades cardiovasculares y de óseas.

 

Yoga para la zona lumbar

Objetivo: reforzar la musculatura de la zona lumbar.

Apoyado sobre la espalda con las rodillas flexionadas, coloque los pies y las rodillas separadas a la misma distancia que los hombros. Los brazos deben quedar descansando en el suelo, ligeramente separados del cuerpo. Contraer los músculos abdominales y los de las nalgas para bascular la pelvis hacia atrás aplastando contra el suelo el pequeño hueco que queda en la espalda. Hacer pausas y realizar el movimiento al revés, separando la espalda del suelo.

Ejercicios fáciles de yoga

Ejercicios para liberar las tensiones que producen las malas posturas.

Lumbares relajadas.

RELAJAR LA ZONA LUMBAR: POSTURA DE LAS PIERNAS ABRAZADAS.

Hay que estirarse, flexionar las rodillas hacia el pecho y abrazarlas. Con el mentón hacia dentro (dirigiéndolo al pecho) y alargando la nuca, puede mantenerse así el tiempo que quiera.

Libere su espalda de tensiones: “mariposa de espaldas en el suelo”.

Consiste en tumbarse en el suelo boca arriba con las piernas estiradas y juntas. Los brazos deben estar paralelos al tronco y las palmas de las manos mirando al techo. Se deben flexionar las piernas deslizándolas por el suelo hasta unir las plantas de los pies. La zona lumbar permanece sin desplazarse, pegada al suelo. Hay que dejarse llevar por completo como si uno estuviera muy flojo. Respirar profunda y tranquilamente. Se debe mantener esta postura como mínimo durante dos minuto.

Lo Monaco ejercicio físico 2

Actividad física y diabetes

Constancia, la clave.

A las numerosas virtudes que tiene sobre la salud una actividad física regular hay que añadirle la de favorecer el metabolismo de la glucosa.

Realizar ejercicio habitualmente ayuda a la prevención de la diabetes tipo 2. Esta diabetes, que se caracteriza por una resistencia a la insulina, va unida a niveles bajos de colesterol HDL, conocido como colesterol bueno, obesidad e hipertensión; todos ellos, factores que contribuyen a aumentar el riesgo cardiovascular.

La actividad física disminuye los valores de la tensión arterial, así como la cifra de triglicéridos en la sangre. Además, sube el colesterol HDL y potencia la acción de la insulina, permitiendo la entrada de glucosa en las células desde la sangre.

Todos estos beneficios se hacen más significativos con el tiempo, a medida que se incrementa la actividad física realizada y se mantiene de una forma regular y constante.

Ejercicios adecuados para la madurez

¡Lo importante es moverse!

De sobras es conocido que el ejercicio de caminar es uno de los más beneficiosos para mantenernos en forma. Para aquellas personas que hayan sobrepasado la barrera de los 60 años, además de caminar con vigor (que es la mejor opción para combatir la osteoporosis y favorecer la circulación sanguínea) y de nadar (que ayuda a controlar la respiración y a tonificarse), pueden escoger entre ir en bicicleta a ritmo progresivo y razonable, hacer clases de danza o practicar cualquier tipo de gimnasia suave. ¡Lo importante es moverse!

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