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21/07/2014

Dormir sin papás: campamentos de verano

En las vacaciones de verano,  son muchos los padres que se encuentran en la tesitura de no tener muchas opciones donde elegir para dejar a sus hijos mientras ellos trabajan.
Dormir sin papás: campamentos de verano

La opción de los abuelos a priori parece perfecta: tenemos plena confianza en ellos y nos sentimos seguros dejándolos al cuidado de los peques. Pero esta práctica, no es recomendable que se prolongue durante los casi tres meses que los niños están sin colegio, esta tarea, a pesar del buen talante de los abuelos para llevarla a cabo, puede llegar a resultar estresante.

Tenemos que barajar opciones que nos permitan disfrutar a todos del descanso que las vacaciones de verano prometen, intercalar el cuidado procurado por familiares con otro tipo de alternativas. Para ello existen actividades programadas por profesionales, que además brindan una oportunidad excepcional para dar a los más pequeños de la casa esa autonomía personal que necesitan y que poco a poco los hará cada vez más independientes; nos estamos refiriendo a los campamentos de verano.

Casi todos recordamos maravillosas experiencias en nuestros campamentos: conocer gente nueva, horas interminables de juegos divertidos, y algo muy emocionante para muchos, fue la primera vez que dormimos fuera de nuestra casa con todas las consecuencias  que esto supone. Ahora nos toca a nosotros decidir si dejar a  nuestros hijos y nos acordamos de cómo nos sentimos la primera noche sin nuestros padres ¿Asustados con ganas de volver a casa de inmediato? ¿Y por qué ocurre esto?

Cuando los niños duermen en otro sitio que no es su cama, fuera de su cuarto, por muy lúdica y divertida que haya resultado la jornada, cuando llega la hora de acostarse, en la mayoría de las ocasiones se sienten tristes y asustados. Es en este momento cuando empiezan a echar de menos su casa, a sus padres y todos los elementos que forman parte de su día a día. Este fenómeno, la melancolía o nostalgia, que nos ocurre a todos en cualquier momento, nos hace sentirnos trastornados, tristes y quizás asustados. Cuando se trata de niños pequeños, este sentimiento puede llegar a ser más extremos y tienen lugar manifestaciones como llantos, dolores de cabeza o de estómago e imposibilidad para dormir. Es duro pasar por este estado y es desagradable, porque los niños se ven forzados a elegir entre dos cosas que necesitan: seguir pasándolo bien o  volver a casa donde se sienten seguros.

Sería más sencillo que aprendieran a sobrellevar este sentimiento pasajero de extrañeza, por eso desde Grupo Lo  Monaco nos gustaría apuntar algunos consejos que ayudan a nuestros hijos enfrentarse de forma más natural y relajada a la primera noche fuera de casa:

–          Escúchalo primero: Consulta con él sus planes y expectativas. Si el niño se niega en rotundo a pasar alguna noche fuera de casa, no sería recomendable continuar con el plan.                                                                            –          Permíteles llevar parte de sus hogares consigo, y sobre todo objetos de su dormitorio a los cuales están acostumbrados: por ejemplo, la almohada, su pijama favorito, fotos de familiares o el peluche con el que suelen dormir. Además, puede que existan ciertas rutinas que tu hijo/a  sigue antes de ir a la cama y que seguramente no podrá realizar en el campamento. Tenemos que advertirle sobre esta imposibilidad y así prepararlo para que no se encuentre con “sorpresas indeseadas”.

–          Hablarle de las actividades que van a tener lugar en el campamento, mostrarle todo lo bueno del lugar así como, enseñarle fotos del sitio, instalaciones e información que encontremos en internet,  para que se vaya familiarizando.

–          Mantener el contacto: este punto es delicado ya que tampoco queremos que nuestros hijos se pasen todo el tiempo pegados al teléfono hablando con nosotros. Lo mejor es establecer un horario de llamadas como, una buena opción sería la tarde-noche antes de cenar.

–          Es importante también explicar a los peques que pueden confiar en los monitores o el personal encargado en el campamento. Ante cualquier problema que les pueda surgir que ellos se sientan protegidos y capacitados a comunicarlo a la persona correspondiente.

Un campamento es una vivencia inolvidable, que resultará un éxito si logramos que el niño se sienta seguro en los momentos más díficiles. Una vez que hayan vuelto, deberíamos procurar pasar tiempo con ellos, que nos cuenten todas sus experiencias, tanto buenas como malas. El año que viene estaremos más preparados porque, seguro que quieren repetir.

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