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13/06/2012

Afrontar el “reto” de elegir una almohada

La almohada puede considerarse la gran olvidada del equipo de descanso y sin embargo todos hemos podido comprobar que si este elemento no se adecua a nuestras preferencias y características, nuestro descanso se ve seriamente afectado.
Afrontar el “reto” de elegir una almohada

¿Cuáles serían los puntos a tener en cuenta para encontrar y elegir una almohada verdaderamente  a medida?

Existen una serie de atributos de las almohadas, que pueden ayudarnos a elegir el producto ideal.
Por ejemplo, el material: algunos componentes impiden la acumulación de sustancias (polvo, piel muerta, ácaros…etc.), en el interior de la propia almohada. Estos materiales, que básicamente comprenden las espumaciones tipo látex y viscoelástica, por su propia estructura, resultan productos más higiénicos que por ejemplo, las almohadas fabricadas con fibras. Además este tipo de materiales, evitan el apelmazamiento del relleno y permanecen siempre uniformes.

También hay que fijarse  en el grosor, que debe ser aproximadamente igual a la distancia que va del cuello al hombro, para personas que duermen de lado. Para los que duermen boca arriba, se debe evitar que la anchura haga que el cuello se curve hacia delante o por el contrario rote hacia atrás, provocando un arco cervical antinatural. En Grupo Lo Monaco disponemos  de almohadas fabricadas en varias alturas y materiales https://www.grupolomonaco.com/almohadas

Y, si dormimos en pareja ¿almohada separada o unida? Debemos dejar a un lado cuestiones estéticas y decorativas del dormitorio y fijarnos que en lo funcional, si cada persona tiene gustos diferentes y estructura corporal diferente, es preferible que cuando dos comparten colchon, y en lo que almohadas respecta, cada uno tenga su condición, esto es una almohada a su medida.

Por último, hacer incapié en que siempre hay que darle al producto un mantenimiento mínimo, para que se conserve durante mucho tiempo en buenas condiciones:

  • Lavar la funda de la almohada frecuentemente.
  • Ventilarlas, ponerlas al sol y sacudirlas.
  • Colocar cubre almohadas, que ayuden a protegerla.
  • Cambiar de almohada cada 5 años aproximadamente: sólo hay que echar un vistazo a la nuestra, si vemos que está deteriorada, su comodidad no será la misma. Se podría decir que después de este tiempo han alcanzado su vida útil, y deberíamos cambiarla, no solo por cuestiones de higiene, sino de salud para nuestra espalda y nuestra zona cervical.

Nuestra almohada, aliada en nuestros sueños, consejera, paño de lágrimas en los peores momentos y compañera en nuestros mejores viajes, se merece un “trato” especial… ¿te hemos convencido?

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